Quizás esté relacionada con el hecho de que sea brasileña. Aunque muchos no lo sepan,
Brasil es el país con mayor población nipona fuera de Japón, y esto crea una proximidad entre estos dos países que están tan lejos físicamente.
Igual que me pasa a mi, les pasa a muchos otros brasileños. Nos encanta el sushi, las artes marciales, los bonsáis, el ikebana, el origami, el manga, el zen
budismo y como no iba ser, a muchos también nos encanta el
irezumi. Casi sin querer,
tuve contacto con todo eso desde muy joven y después por puro gusto fui profundizando cada vez más.
Seguramente, mi interés por Japón también venga de
mi fascinación desde la infancia por estas criaturas fantásticas, como el dragón o la fénix que, aunque pertenezcan al imaginario colectivo universal, están muy presentes en la mitología nipona.
De la infinidad de imágenes de mundos mágicos que pudieran llegar a mis ojos por todos los medios desde que tengo memoria,
las representaciones japonesas han sido aquellas que más me han cautivado. Inicialmente por su estética tan elegante y expresiva, también por lo exóticas y misteriosas que eran entonces para mí.
Siempre estuvieron las dificultades con los idiomas y las distancias, pero actualmente es más económico y asequible estudiar.
Tras años dibujando y tatuando una y otra vez personajes de la iconografía japonesa y tras mucho investigar, fui conociendo más el tatuaje japonés y toda la iconografía que le acompaña. Aunque siempre haya mucho más que aprender, por supuesto.
Llegar a comprender del todo qué significan esas figuras y todo que simbolizan no es algo que llegue a pretender, pero me entretengo mucho con ello y facilita mis procesos artísticos. Igualmente, organizar aquí esta información me ayuda a seguir aprendiendo, y así también puedo compartirla con mis clientes y demás interesados.
Os invito a compartir aquí cualquier información interesante para que juntos podamos ir añadiendo contenido a los artículos.